VIVIENDA Y DERECHOS DE INQUILINOS
REPASO
Todas las personas en Los Ángeles merecen un hogar seguro, estable y al alcance de sus posibilidades. Las familias deben poder echar raíces, la gente trabajadora debe poder vivir cerca de su empleo, y nuestras juventudes deben poder crecer sin el miedo de ser desplazadas de sus vecindarios. Pero hoy, Los Ángeles vive una profunda crisis de vivienda, una crisis de altos costos y desplazamiento que está rompiendo esa expectativa básica.
Esta crisis es todavía más grave en el Distrito 11. El distrito 11 incluye muchos de los vecindarios más caros de toda la ciudad. Seis de las diez zonas más caras para rentar en Los Ángeles están en este distrito. Por ejemplo, en 2023, para poder costear cómodamente un departamento de dos recámaras en Venice, un hogar necesitaba ingresos anuales de $180,888. Tan solo en Venice, las rentas promedian un 30% por encima del promedio de la ciudad.
Con el altísimo costo de la vivienda, la gente de Los Ángeles está batallando para salir adelante. Las personas inquilinas necesitan ganar casi $50 por hora, o sea, tres veces el salario mínimo de la ciudad, para poder pagar la renta promedio mensual. Como resultado, aproximadamente la mitad de los hogares del distrito 11 están sobrecargados por el costo de la vivienda, destinando más del 30% de sus ingresos a gastos de vivienda, incluida la renta. Y de ese grupo, la mitad gasta más del 50% de sus ingresos en vivienda. Mientras más se va el dinero en la renta, menos queda para cosas básicas como comida, atención médica, cuidado infantil o transporte. Y mientras las rentas siguen subiendo más rápido que los salarios, cada vez más personas terminan agobiadas por estos costos y empujadas hacia la calle. Nuestra dirigencia actual parece más interesada en barrer a las personas sin hogar de la vista pública que en evitar que tantas personas inquilinas de nuestra comunidad terminen perdiendo su vivienda desde un principio.
Para que una vivienda sea verdaderamente “asequible”, no debería costar más del 30% del ingreso de una persona. Lamentablemente, en el distrito 11 no existe suficiente vivienda asequible para cubrir la necesidad. Históricamente, nuestro distrito ha construido menos vivienda asequible que otros distritos. Como resultado de de zonificación restrictivas y de la falta de desarrollo de vivienda multifamiliar, el Westside es hoy una de las zonas más segregadas de la ciudad, tanto racial como económicamente.
A medida que esta crisis se ha agravado, generaciones enteras de familias ya no pueden quedarse en sus comunidades, y muchas personas trabajadoras tienen que aceptar trayectos larguísimos para poder llegar a los vecindarios donde están los empleos. El 89% de las personas que trabajan en el distrito 11 viven en otro lugar, lo que significa que miles de personas entran al distrito todos los días para trabajar. También hace falta vivienda para trabajadores del turismo y la hospitalidad, maestras y maestros, personal de salud, profesionales al inicio de su carrera, trabajadores de servicios sociales y muchas otras personas que sostienen nuestras comunidades. El alto costo de la vivienda está provocando la pérdida de talento, creatividad, arte, diversidad, personas jóvenes profesionales, personas mayores y pequeños negocios, al mismo tiempo que aumenta el tráfico y otros impactos ambientales dañinos.
Al mismo tiempo, muchas personas han perdido la confianza en la capacidad de la Ciudad para resolver esta crisis. Las y los votantes siguen apoyando soluciones de vivienda, pero no ven resultados concretos. La dirigencia actual frena o bloquea los cambios de fondo que realmente necesitamos para enfrentar la crisis de vivienda.
Ya no podemos seguir aceptando este estancamiento. Necesitamos más viviendas en el Westside, y necesitamos verdaderas personas defensoras de la vivienda en el Concejo Municipal.
AUMENTAR Y PROTEGER NUESTRA OFERTA DE VIVIENDA
La manera número uno de resolver la crisis de vivienda es construir más vivienda, especialmente vivienda que de verdad sea asequible para la gente trabajadora, al mismo tiempo que protegemos la vivienda que ya existe y aplicamos una buena planeación comunitaria. El gobierno local tiene distintas herramientas para atender la escasez de vivienda, desde financiamiento hasta zonificación y reducción de trabas burocráticas. Debemos usar todas las herramientas disponibles para construir más vivienda en el distrito 11.
Destrabar la vivienda asequible ya aprobada
Nuestra actual concejal no ha propuesto ni agilizado ni un solo nuevo proyecto de vivienda asequible desde que llegó al cargo. En cambio, ha bloqueado vivienda asequible ya aprobada, como Venice Dell, o ha dejado que otros proyectos se queden atorados, como los desarrollos propuestos en el Disability Community Resource Center en Mar Vista y en la histórica First Baptist Church en Venice. Desde el primer día, voy a destrabar estas viviendas tan necesarias. Voy a contratar personal dedicado a identificar obstáculos y empujar los proyectos de vivienda asequible a través de los procesos laberínticos de aprobación de la ciudad. Ya basta de tácticas dilatorias.
Vivienda asequible para trabajadores, familias, personas mayores y artistas
Llevamos tanto tiempo hablando de la necesidad de vivienda asequible que a veces ya ni queda claro qué significa. ¿Asequible para quién? Cuando hablo de vivienda asequible, me refiero a vivienda accesible para nuestra gente trabajadora, nuestras familias, nuestras personas mayores y nuestras y nuestros artistas. Vivienda para la gente común.
Vivienda para la gente trabajadora
Con el aeropuerto y la actividad turística, el distrito 11 es uno de los principales centros de empleo de la ciudad. Pero la mayoría de las personas trabajadoras no pueden darse el lujo de vivir donde trabajan. Como resultado, miles de personas entran diariamente al distrito para llegar a su empleo, lo que empeora el tráfico y la calidad del aire. También dificulta reclutar y retener personal para pequeños negocios, escuelas, hospitales y la industria turística. Como concejal, voy a priorizar la construcción de vivienda asequible para nuestra gente trabajadora: maestras y maestros, trabajadores del aeropuerto, personal de supermercados, personal de salud, socorristas, empleados de la ciudad y más. Eso ayudará a crear comunidades mixtas y prósperas en el Westside, reducirá el tráfico y bajará emisiones. Trabajaré con actores clave como LA28, LAUSD y Los Angeles World Airports para identificar terrenos y oportunidades para construir vivienda asequible para trabajadores.
Vivienda para las familias
Con demasiada frecuencia escucho historias de familias que antes vivían en el distrito 11 y que ya no pudieron quedarse por el costo de la vivienda. Como concejal, impulsaré proyectos con más variedad de tamaños de unidades para que las familias que rentan también puedan encontrar un hogar en el distrito 11.
Viviendaa para personas de la tercera edad
Demasiadas personas mayores del distrito 11 están llegando a la jubilación con inseguridad económica. Los ingresos fijos, como el Seguro Social, no alcanzan para seguirle el paso al aumento en el costo de la vivienda, y muchas personas mayores desplazadas por los incendios de Palisades tampoco pueden costear reconstruir sus hogares. Voy a asegurar inversión de Measure ULA y Measure A para construir más vivienda asequible para personas mayores de bajos ingresos en el distrito 11, para que no sean expulsadas de nuestras comunidades, o peor aún, empujadas a la calle. La gente merece envejecer con dignidad en sus comunidades aquí en el Westside.
Vivienda para nuestras/os artistas
El distrito 11 tiene una larga historia como un centro de creatividad y arte. Pero hoy, demasiadas y demasiados artistas ya no pueden costear quedarse aquí. Como concejal, voy a impulsar vivienda para artistas, incluyendo modelos de vivienda y trabajo en un mismo espacio, reutilización adaptativa de locales comerciales vacíos para convertirlos en vivienda para artistas, y proyectos de vivienda asequible que reserven unidades para artistas, como el proyecto Venice Dell.
Un portal único y sencillo para vivienda asequible
Demasiadas personas desconfían del sistema de vivienda asequible o tienen información equivocada sobre cómo funciona. La gente no sabe quién es dueño o administrador de esa vivienda, dónde está ubicada o cómo acceder a ella.
Como concejal, apoyaré la creación de una sola base de datos para dar seguimiento a todas las unidades de vivienda asequible con restricciones legales en la ciudad, y así ofrecer transparencia al público. La ciudad de Nueva York ya cuenta con un portal de este tipo, donde la gente puede buscar y solicitar oportunidades de renta y compra de vivienda asequible. No hay razón por la que Los Ángeles, la segunda ciudad más grande del país, no pueda tener un sistema igual. También exploraré combinar un portal de solicitud más ágil con una política de preferencia comunitaria para vecindarios que enfrentan fuerte presión de desplazamiento.
Legalizar departamentos y condominios en zonas hoy reservadas para vivienda unifamiliar
El 72% de Los Ángeles está zonificado exclusivamente para casas unifamiliares, lo que limita severamente las zonas donde se puede construir más vivienda, especialmente en áreas de alta oportunidad con buenos empleos y buenas escuelas, como el distrito 11. Aunque las casas unifamiliares han sido y seguirán siendo una parte importante de nuestros vecindarios, también existen muchos otros tipos de vivienda en el distrito: edificios de departamentos de 3 o 4 pisos con 10 a 20 unidades, townhomes, departamentos tipo jardín, edificios con patio central, dingbats, parques de casas móviles y ADUs en patios traseros. Muchas de estas unidades están bajo control de renta y ofrecen la llamada “vivienda intermedia” que tanto hace falta para familias de clase media y personas trabajadoras. Tenemos que construir más departamentos y condominios para recibir a nuestras familias, a nuestras vecinas y vecinos, y para atender la escasez de vivienda. Si no lo hacemos, el Westside seguirá volviéndose aún más inaccesible. Yo apoyo legalizar departamentos y condominios en más zonas del distrito 11, incluyendo zonas hoy reservadas para vivienda unifamiliar.
Con una planeación comunitaria inteligente y cuidadosa, que incluya excepciones para zonas de alto riesgo de incendio, podemos comprometernos con una estrategia de mayor densidad que funcione para los vecindarios del distrito 11 y nos acerque a nuestra meta de comunidades multigeneracionales y de ingresos mixtos en todo el distrito, integradas al tejido de los vecindarios existentes.
Desarrollo orientado al transporte y vivienda incluyente
Apoyo sólidas de vivienda incluyente que exijan que los nuevos edificios de renta de mercado incorporen unidades asequibles, creando vivienda asequible sin depender de fondos públicos y fomentando comunidades de ingresos mixtos. En años recientes, la ciudad y el estado han adoptado varias de vivienda incluyente y desarrollo orientado al transporte, como el Citywide Housing Incentive Program y la SB 79. Además de permitir más densidad, estas exigen la inclusión de vivienda asequible en los proyectos. En conjunto, y acompañadas de otros procesos de agilización estatal y municipal, estas pueden generar miles de viviendas asequibles cerca del transporte público. El desarrollo orientado al transporte es una forma inteligente de planeación urbana: concentra vivienda a lo largo de corredores comerciales y de tránsito. Junto con una buena planeación, esto ayuda a crear comunidades caminables, de ingresos mixtos, fortalece a los pequeños negocios, mejora la seguridad comunitaria y reduce el uso del automóvil.
Desarrollo orientado al transporte sin desplazamiento
Como concejal, trabajaré para implementar el CHIP y la SB 79 de manera cuidadosa, para maximizar la producción de vivienda sin desplazar a la gente de nuestros corredores principales de transporte y comercio, y con atención a los usos y necesidades de cada vecindario.
Implementar vivienda incluyente en la zona costera
Además, podríamos estar construyendo mucha más vivienda asequible en la zona costera del distrito 11. Pero actualmente estas zonas están exentas de los programas municipales de vivienda incluyente, lo que deja pasar oportunidades valiosas para crear vivienda asequible. Como concejal, impulsaré por fin la adopción de una versión actualizada de la ordenanza Mello Act de la ciudad, para asegurar que el desarrollo en la costa beneficie a toda la comunidad, no solo a la gente con más dinero.
En lugar de pelear contra buenas de uso de suelo como lo ha hecho la actual concejal, yo sí buscaré la voz de la comunidad para implementarlas de la mejor manera en el distrito 11 y crear oportunidades de vivienda para todas y todos.
Cortar la burocracia para construir más vivienda, más rápido
Los procesos administrativos anticuados y pesados de la ciudad aumentan de manera importante los tiempos de desarrollo y los costos de la vivienda. Tenemos que cortar la burocracia para construir más vivienda.
Agilizar permisos
La aprobación de uso de suelo no es el final del proceso de vivienda, normalmente es apenas el primer paso. Aun después de conseguir las aprobaciones necesarias, los proyectos todavía deben pasar por permisos de demolición, construcción, conexión de servicios y más. Si agilizamos estos procesos, la ciudad puede generar más certeza y atraer a desarrolladores al mercado local de vivienda. Esto puede incluir avisos puntuales sobre la revisión de permisos, reglas claras y bien definidas, menos interpretaciones subjetivas, un proceso ministerial para proyectos que sí cumplan con esas reglas, aprobaciones más rápidas por parte de proveedores locales de servicios, así como procesos de autocertificación y revisión por terceros para ciertos proyectos de vivienda.
Hacer más vivienda permitida por derecho
En años recientes, el estado ha aprobado varias leyes para que se pueda construir más vivienda “por derecho”, es decir, sin necesidad de un cambio de zonificación. Estas medidas reducen costos y pueden acelerar la construcción de vivienda. Pero incluso con estas reglas, la interferencia política todavía puede meter trabas, costos y retrasos, como ha ocurrido con Venice Dell. Como concejal, impulsaré para reducir las veces que un proyecto tiene que regresar al Concejo para aprobación, delegar más decisiones a especialistas de las dependencias y reemplazar reglas subjetivas y discrecionales por normas claras, específicas y objetivas que sean fáciles de seguir y rápidas de aprobar, reduciendo las oportunidades de interferencia política.
Oportunidades de compra de vivienda a precio accesible
Demasiadas personas han quedado fuera del sueño de tener casa propia porque comprar vivienda es demasiado caro. En Los Ángeles, solo el 25% de las familias con mayores ingresos gana lo suficiente para comprar una vivienda inicial. Y en vecindarios del Westside como Venice y Mar Vista, donde el precio promedio de una casa ronda los $2 millones, comprar implica pagos mensuales de alrededor de $10,000, algo que solo una pequeña fracción de las personas más ricas puede costear. Podemos enfrentar el alza del costo de la vivienda incentivando el desarrollo de más viviendas iniciales que de verdad estén al alcance de familias jóvenes y de clase trabajadora. También podemos bajar el costo de compra si construimos la vivienda intermedia que tanto hace falta.
Reducir el tamaño mínimo de los lotes
Reducir el requisito de tamaño mínimo del lote permitiría construir viviendas más pequeñas y de menor costo, así como townhomes.
Aplicar a nivel local las leyes estatales
Leyes estatales como la SB 1123 y la legislación de ADUs ayudan a agilizar el desarrollo de vivienda más pequeña, más densa y más accesible.
Ampliar los programas de la ciudad para compradores por primera vez
La ciudad ya cuenta con programas para ayudar a personas compradoras de bajos y medianos ingresos a adquirir vivienda por medio de préstamos para el enganche, costos de cierre y adquisición. La ciudad debe ampliar estos programas para que más familias de clase media puedan entrar al mercado.
Impulsar nuevos modelos de vivienda social en la ciudad
También debemos invertir en modelos de vivienda que estén fuera del mercado especulativo y guiado por la ganancia. La vivienda social es vivienda permanentemente asequible, ya sea en renta o en propiedad, controlada por la comunidad y administrada por sus residentes. Los fideicomisos de tierra comunitaria y las cooperativas son modelos probados que pueden crear vivienda permanentemente asequible y gestionada por la propia comunidad. Estos modelos también se pueden fortalecer mediante la reutilización de propiedades subutilizadas y la adquisición y rehabilitación de edificios residenciales existentes. Con Measure ULA y Measure A, hoy tenemos más herramientas para financiar estos modelos y crear vivienda permanentemente asequible para nuestras comunidades. Como concejal, voy a priorizar que esos recursos lleguen al distrito 11 y se utilicen de manera efectiva.
Proteger la vivienda pública y la vivienda asequible ya existente
Además de construir más vivienda, también debemos proteger la vivienda asequible que ya tenemos.
Proteger la vivienda pública
El distrito 11 cuenta con uno de los últimos desarrollos de vivienda pública que quedan en Los Ángeles, Mar Vista Gardens, que ha dado vivienda estable y asequible a generaciones de familias. Pero los recortes federales amenazan su futuro. Como concejal, apoyaré los esfuerzos para asegurar que la vivienda pública siga financiada y respaldada, y para que las familias de Mar Vista Gardens puedan permanecer en el distrito 11.
Construir más vivienda pública
La vivienda pública garantiza vivienda estable y asequible para algunas de nuestras vecinas y vecinos de más bajos ingresos. Los Ángeles está por debajo de los límites estatales y federales permitidos de unidades de vivienda pública y tiene la capacidad de construir más. La ciudad podría seguir el ejemplo de Berkeley y explorar la construcción de más vivienda pública en colaboración con HACLA.
Evitar que venzan los convenios de asequibilidad
En muchas unidades asequibles de Los Ángeles, la asequibilidad está protegida legalmente mediante convenios. Miles de esos convenios están por vencer y, si eso ocurre, las unidades pueden pasar a renta de mercado, lo que con frecuencia provoca el desalojo de quienes ya viven ahí. Debemos actuar antes de que eso pase y asegurar que esos edificios renueven sus convenios de asequibilidad, como en la comunidad Breezes Del Mar en Venice.
Multiplicar el financiamiento para construir más vivienda asequible
Necesitamos más vivienda asequible y la necesitamos pronto. Measure ULA y Measure A ya crearon fuentes históricas y permanentes de financiamiento para vivienda asequible y apoyo a personas inquilinas, pero todavía necesitamos más opciones. Una manera de multiplicar esos recursos es emitir bonos respaldados por esos ingresos, algo que la Ciudad de Los Ángeles ya hace de manera habitual. Eso podría aumentar significativamente el dinero disponible en el corto plazo para desarrollar vivienda asequible, permitiéndonos construir ahora vivienda que de otra manera solo recibiría fondos de años futuros. LACAHSA ya está considerando emitir bonos con su parte de los fondos de Measure A, así que ya existe una ruta a seguir.
También debemos usar el poder financiero de la ciudad para presionar a los bancos a cumplir con la Community Reinvestment Act e invertir de regreso en nuestras comunidades, incluyendo bonos de impacto social al 0% de interés para financiar necesidades de capital de proyectos de vivienda asequible en la ciudad.
PROTECCIONES PARA PERSONAS INQUILINAS Y APOYO A PEQUEÑOS ARRENDADORES
En el distrito 11, la mayoría de la gente renta. Vecindarios como West LA/Sawtelle, Venice, Mar Vista y Del Rey tienen altas concentraciones de personas inquilinas. Nuestro distrito también cuenta con algunas de las mayores concentraciones de vivienda bajo control de renta, algo que ha ayudado a mantener cierta estabilidad comunitaria pese a la crisis de vivienda.
Aun así, el aumento de las rentas sigue desplazando a nuestras vecinas y vecinos y dejando a cada vez más personas vulnerables a desalojos y a la falta de vivienda. Más específicamente, la especulación inmobiliaria, la conversión de viviendas a rentas de corto plazo, la pérdida de vivienda asequible y la debilidad de las protecciones para inquilinos han generado una inestabilidad que golpea desproporcionadamente a personas inquilinas de bajos ingresos, hogares inmigrantes y comunidades de color.
Además del problema de los altos costos, la calidad de mucha de la vivienda de renta en el distrito 11 suele ser deficiente. Muchas unidades tienen mantenimiento atrasado o ignorado, obligando a la gente a vivir en condiciones inseguras y poco saludables. Esa realidad se hizo todavía más evidente tras los incendios que devastaron Palisades y dejaron cenizas y otros materiales cancerígenos sobre hogares en todo el distrito. La vivienda de renta más antigua en el distrito 11 tampoco está preparada para un clima cambiante: muchas unidades no tienen suficiente enfriamiento para el calor extremo, ni aislamiento frente al deterioro de la calidad del aire, ni resiliencia ante inundaciones o el aumento del nivel del mar en comunidades costeras.
Nuestra doble crisis de asequibilidad y habitabilidad no es abstracta: cada año empuja a miles de personas a la precariedad. Desde desalojos masivos como el de Barrington Plaza hasta el abuso en el aumento de rentas después de los incendios de enero, la inseguridad habitacional deteriora la salud comunitaria, interrumpe la educación de niñas y niños, desestabiliza la fuerza laboral y profundiza desigualdades raciales.
Mantener a la gente en su hogar mediante apoyo económico y asistencia para la renta
Measure ULA aparta millones de dólares cada año para asistencia de renta y apoyo económico para personas mayores y personas con discapacidad. Ya ha destinado $30 millones para ayudar a personas inquilinas de bajos ingresos en riesgo de quedarse sin vivienda, $10 millones en apoyo económico para personas mayores y personas con discapacidad en riesgo de desplazamiento, y también ha financiado representación legal para personas inquilinas enfrentando desalojo. Desafortunadamente, muchas personas de bajos ingresos en el distrito 11 no saben que estos recursos existen.
Como concejal, mi prioridad número uno cada día que entre al Ayuntamiento será traer estos y otros recursos al distrito. Mis oficinas distritales serán centros donde la gente pueda solicitar ayuda de emergencia y recibir apoyo en persona para acceder a servicios de la ciudad. Mi equipo incluirá personal de alcance comunitario que estará en los vecindarios identificando edificios en riesgo de desalojos masivos y personas inquilinas que necesiten apoyo económico, y será un aliado fuerte de quienes ya están trabajando para enfrentar la crisis de vivienda y navegar con rapidez los procesos de la ciudad.
Hacer cumplir y fortalecer las protecciones para inquilinos
Como abogada de personas inquilinas durante muchos años, he tenido el honor de trabajar junto a organizadores y defensores para lograr protecciones históricas en la Ciudad de Los Ángeles, incluyendo protecciones contra desalojos durante la pandemia, protecciones universales de justa causa, un umbral para desalojos por falta de pago, protecciones más fuertes contra el acoso a inquilinos y aumentos menores para personas bajo control de renta. Junto con el programa Stay Housed LA, hemos construido una red de apoyo importante para las personas que rentan. Como concejal, voy a luchar para hacer cumplir y fortalecer estas protecciones, para que la gente pueda permanecer establemente alojada en el distrito 11.
Mejor apoyo para quienes rentan en el distrito 11
Muchas personas inquilinas del distrito 11 que están batallando no saben que existen servicios para ayudarlas a quedarse en su hogar, o no pueden acceder a ellos, y la actual concejal ha hecho muy poco para cambiar eso. Como concejal, voy a priorizar un aumento en los servicios disponibles a través de Stay Housed LA y otros recursos para defender y proteger los derechos de las personas inquilinas del distrito 11. También tendré personal dedicado a responder a preocupaciones de quienes rentan y a conectarlas con ayuda legal y otros recursos. Otras oficinas del Concejo ya hacen esto y han evitado que incontables angelinas y angelinos terminen sin vivienda. Las personas inquilinas del distrito 11 también merecen ese nivel de apoyo.
Hacer cumplir un registro público de rentas
Las personas inquilinas en Los Ángeles enfrentan mucha incertidumbre sobre si la renta que pagan es legal. Mucha gente no sabe si el monto de su renta cumple con las leyes de estabilización. Un registro público de rentas permitiría documentar y dar seguimiento a los niveles de renta y sus aumentos en todas las unidades cubiertas, creando transparencia y rendición de cuentas. La ciudad ya exige a los propietarios registrar sus unidades; ahora necesitamos que esa información sea verdaderamente accesible para quienes rentan.
Hacer cumplir las obligaciones de reemplazo y reubicación
El aumento de la construcción de vivienda puede implicar la demolición de vivienda de renta existente. La ley estatal y la ordenanza de protección de residentes de la ciudad han establecido un enfoque equilibrado que exige protecciones para personas inquilinas de bajos ingresos desplazadas, incluyendo mayores pagos de reubicación y el derecho de regresar y beneficiarse de la nueva vivienda más densa. Pero hacer cumplir esas protecciones sigue siendo muy débil. Como concejal, trabajaré con residentes desplazados para asegurar que los desarrolladores cumplan con sus obligaciones bajo la ley municipal y estatal.
Reformar la implementación de la Ellis Act en Los Ángeles
La Ellis Act es una ley estatal que permite a propietarios desalojar a inquilinos cuando realmente pretenden retirar unidades del mercado de renta. Ese proceso está regulado por leyes estatales y municipales, pero algunos propietarios la han usado de forma indebida y sin suficiente supervisión. Como resultado, se han perdido miles de unidades de vivienda asequible y muchas personas han sido desplazadas. El distrito 11 tiene la tasa más alta de desalojos bajo Ellis Act en toda la ciudad, incluyendo casi mil desde que la actual concejal asumió el cargo. En 2023, el arrendador corporativo Douglas Emmett utilizó ilegalmente la Ellis Act para desalojar injustamente a cientos de hogares de vivienda estabilizada en el distrito 11. La actual concejal no hizo nada para impugnar esos desalojos y aceptó grandes donaciones de los propietarios responsables. Como concejal, voy a intervenir para proteger a las personas inquilinas del uso ilegal de la Ellis Act y evitar que una situación como el desalojo masivo en Barrington Plaza vuelva a suceder. Para lograrlo, impulsaré más protecciones dentro de la ordenanza de justa causa y exigiré que la ciudad verifique que la intención del propietario de retirar unidades del mercado sea genuina. No voy a aprobar automáticamente solicitudes bajo la Ellis Act, y voy a actuar cada vez que esta ley se esté usando de manera abusiva.
Hacer cumplir la ordenanza de rentas de corto plazo
Las rentas de corto plazo siguen reduciendo el ya escaso inventario de vivienda en Los Ángeles. Existen más de 5,000 unidades de renta de corto plazo, como Airbnb, en la ciudad. Departamentos que deberían alojar a residentes locales terminan operando como hoteles de facto, sin regulación, especialmente en distritos costeros como el distrito 11. Aunque la ciudad ya tiene reglas para restringir esta práctica, su aplicación ha sido muy deficiente por lo difícil que es vigilar una red descentralizada de anfitriones individuales. Para proteger a las personas inquilinas y conservar nuestra vivienda, Los Ángeles debe trasladar la responsabilidad de cumplimiento a empresas como Airbnb. Las plataformas deben verificar licencias, revelar la ubicación y la propiedad de los anuncios, y bloquear toda renta no autorizada.
Prohibir la fijación algorítmica de rentas
Apenas una semana después del inicio de los incendios mortales en Los Ángeles, vimos a propietarios intentar abusar con aumentos de renta, en algunos casos culpando a algoritmos o plataformas de anuncios de vivienda. Igual que en San Francisco, Berkeley y Santa Monica, el uso de software algorítmico para fijar rentas debe prohibirse en Los Ángeles. Además, también deben prohibirse las herramientas que usan algoritmos o inteligencia artificial para filtrar a posibles inquilinos, para que las personas sean evaluadas de forma integral y sin barreras discriminatorias al momento de solicitar una vivienda.
Implementar una ordenanza de protección para inquilinos en caso de desastre
Desde 2020, Los Ángeles ha vivido emergencias sin precedentes, incluyendo COVID-19, los incendios y redadas de ICE, que han agravado la inestabilidad habitacional. Cada vez que ocurre una emergencia, las y los defensores tienen que movilizarse para presionar a los gobiernos locales a adoptar medidas adicionales que prevengan desalojos. En una era marcada por el cambio climático y crisis recurrentes, la ciudad debe adoptar una Ordenanza de Protección de Inquilinos en Emergencias que entre en vigor automáticamente cuando se declare un estado de emergencia. El condado de Sonoma, que enfrenta alto riesgo de incendios, ya adoptó un modelo que podríamos seguir. Una ordenanza así permitiría que la ciudad responda de inmediato ante la siguiente emergencia y quitaría la politización de cada crisis.
Luchar por vivienda digna y habitable
Como abogada de inquilinos, una de las quejas más comunes que he escuchado es que los propietarios se niegan a hacer reparaciones o usan la construcción como táctica de acoso para obligar a la gente a irse. La ciudad cuenta con el programa REAP para atender condiciones persistentes de vivienda precaria, pero una propiedad puede pasar años en REAP sin que se resuelvan realmente los problemas.
Modernizar la aplicación del código
Los Ángeles fue líder a nivel nacional en la supervisión proactiva de condiciones habitables cuando adoptó en 1998 el programa SCEP, que exigía inspecciones periódicas de vivienda de renta y obligaba a propietarios a corregir condiciones peligrosas, insalubres o deficientes en tiempos específicos. Después de la crisis hipotecaria y la pandemia de COVID-19, el programa se ha estancado. Las y los defensores ya han identificado varias mejoras necesarias. Con mi experiencia y conocimiento, voy a sacar este proceso del estancamiento y modernizarlo, para asegurar rendición de cuentas de parte de los propietarios y resultados reales para quienes rentan.
Derecho al enfriamiento y límite máximo de temperatura interior
A medida que el cambio climático eleva las temperaturas en Los Ángeles, muchas personas inquilinas sin sistemas adecuados para enfriar sus viviendas enfrentan mayores riesgos para su salud. Así como California exige calefacción en invierno, Los Ángeles debe adoptar un estándar de “Derecho al enfriamiento” que garantice temperaturas interiores seguras durante el calor extremo. Al establecer una temperatura máxima obligatoria de 82 grados dentro de las viviendas, la ciudad puede atender tanto la crisis de salud causada por el calor inseguro como las deficiencias estructurales del parque de vivienda de renta. El condado de Los Ángeles en áreas no incorporadas ya adoptó protecciones de este tipo, y la ciudad debe hacer lo mismo.
Hacer cumplir la ordenanza contra el acoso a inquilinos
Los Ángeles aprobó una ordenanza contra el acoso a inquilinos en 2021 y la fortaleció en 2024. Sin embargo, desde su aprobación, la aplicación por parte de la ciudad ha sido deficiente. Una auditoría del Contralor encontró que de 11,000 quejas solo se emitieron 4 citatorios. La falta de personal ha limitado la capacidad del Departamento de Vivienda para hacer cumplir esta ley tan importante. Como concejal, me comprometo a una investigación y aplicación más fuerte y proactiva de esta ordenanza para proteger a las personas inquilinas del distrito 11.
Reconocer y sancionar el acoso mediante construcción
En Los Ángeles es alarmantemente fácil para propietarios realizar renovaciones mayores o incluso construcción sin permisos con muy poca supervisión. Para muchas personas inquilinas, estas tácticas se usan deliberadamente para hacerles la vida insoportable y forzarlas a irse, especialmente en vivienda con renta estabilizada, donde el desplazamiento significa mayores ganancias para los propietarios. Los Ángeles debe clasificar explícitamente la construcción excesiva o ilegal como una forma de acoso a inquilinos, con consecuencias reales para quienes violen la ley. Eso significa sanciones fuertes, protecciones claras para las personas inquilinas durante renovaciones y una supervisión proactiva contra construcción sin permiso o abusiva.
Publicar una lista de malos propietarios
Usando datos del registro de rentas, desalojos, acoso y quejas, Los Ángeles debe publicar una lista de los peores propietarios de la ciudad. Desde 2014, la Ciudad de Nueva York ya publica su propia lista, que sirve como una herramienta para que personas inquilinas, funcionariado, defensores y residentes identifiquen a quienes sistemáticamente violan las leyes de protección para inquilinos. Esta lista puede servir para disuadir abusos y ayudar a las personas inquilinas a organizarse frente a malos actores.
Poner límites a los grandes arrendadores corporativos y a la especulación inmobiliaria
Casi medio millón de unidades de vivienda con renta estabilizada están en manos de entidades organizacionales. De ellas, casi cuarenta mil pertenecen a las trece entidades más grandes. La propiedad corporativa de vivienda ha crecido drásticamente desde la crisis financiera de 2008 y se ha vinculado con tasas más altas de desalojo y rentas más altas. Como concejal, voy a poner límites con más firmeza al abuso de los grandes arrendadores corporativos en la ciudad.
Adoptar y financiar leyes de oportunidad de compra para inquilines (TOPA) y/o comunidades (COPA)
Las leyes de oportunidad de compra garantizan que las personas inquilinas y las organizaciones comunitarias tengan la primera oportunidad de comprar vivienda de renta que salga al mercado. Cuando se financian bien, estas pueden abrir caminos para que las personas inquilinas accedan a la propiedad o para que surjan modelos de vivienda permanentemente asequible administrados por la comunidad, como los fideicomisos de tierra comunitaria. La ciudad debe aprobar ordenanzas que garanticen estos derechos y usar fuentes de financiamiento como ULA para apoyar a personas inquilinas y organizaciones comunitarias en la adquisición de estas propiedades.
Apoyar un banco de tierras para Los Ángeles
El banco de tierras es una herramienta que permite al gobierno adquirir lotes subutilizados, sacarlos del mercado especulativo y mantenerlos en reserva para el futuro desarrollo de vivienda asequible o propiedad comunitaria. El condado de Los Ángeles ya está probando esta estrategia y la ciudad también debe hacerlo. Un banco de tierras podría servir, por ejemplo, para mantener terrenos en zonas quemadas por los incendios en manos de la comunidad.
Política de transparencia sobre propiedad real
En Los Ángeles, muchos grandes arrendadores corporativos esconden su identidad detrás de capas de LLCs y empresas fantasma. Esa falta de transparencia hace difícil que las personas inquilinas sepan quién es realmente dueño y responsable de su edificio, lo que complica exigir cuentas cuando hay problemas. Los Ángeles debe adoptar un requisito de divulgación de propiedad real que obligue a los propietarios a revelar públicamente las personas o entidades que verdaderamente poseen y se benefician de las propiedades de renta al momento de registrar o volver a registrar sus unidades. Esta política ayudaría a que exista más rendición de cuentas, permitiendo que las personas inquilinas sepan quién responde por las condiciones de su vivienda y que la ciudad pueda regular mejor a los grandes propietarios corporativos.
Apoyar a pequeños arrendadores responsables
Los pequeños arrendadores no son lo mismo que los grandes propietarios corporativos. Para muchos, su propiedad de renta puede ser su único patrimonio o fuente de ingreso. Como no cuentan con grandes reservas de capital ni con enormes portafolios, enfrentan más presión en tiempos de inflación y dificultad económica. Al mismo tiempo, la solución no puede ser pasarles esa carga financiera a sus inquilinos. Por eso apoyo alivio en impuestos y cuotas municipales, un fondo para mantenimiento de propiedades, asistencia técnica dedicada y acceso más rápido a trámites de la ciudad, como permisos, para pequeños arrendadores responsables.
También quiero explorar formas de ayudar a pequeños arrendadores a hacer sus unidades más resilientes frente al clima, por ejemplo reemplazando estufas de gas por equipos eléctricos seguros y eficientes, y sistemas de calefacción por bombas de calor eléctricas. Ya existen programas de incentivos a nivel estatal, pero muchos pequeños arrendadores ni siquiera saben que están disponibles.