PERSONAS SIN HOGAR
PANORAMA GENERAL
Como concejal, estoy comprometida a enfrentar la crisis de personas sin hogar con soluciones comprobadas que realmente ayuden a erradicarla como un problema estructural a largo plazo.
Nuestras estarán enfocadas en responder a las necesidades reales de la gente y en beneficiar tanto a quienes hoy tienen vivienda como a quienes no la tienen en nuestro distrito. Resolver esta crisis va a requerir valentía, y nuestro distrito merece una representante que actúe con valentía ante un tema que exige humanidad, compasión y seriedad.
La crisis de personas sin hogar es el mayor reto que enfrenta Los Ángeles. Y va más allá de lo que a veces vemos en la calle. También incluye a personas que viven una inestabilidad temporal, como quienes viven en sus carros, quienes andan de sofá en sofá, familias que tienen que vivir amontonadas con otras personas, o quienes sienten que vivir a largo plazo en un vehículo es la opción más sostenible que tienen. Mientras más precario sea el acceso de alguien a vivienda o refugio, más difícil y más complejo puede ser ayudarle a recuperar estabilidad. Factores individuales, como problemas de salud mental o consumo de sustancias, pueden empeorar o incluso surgir a raíz de la experiencia de vivir sin hogar. Para que las soluciones sean efectivas y duraderas, cada una de estas situaciones y cada uno de estos factores debe atenderse de manera específica y con cuidado. Y esos enfoques deben formar parte de una estrategia más amplia para llevar a la gente a una vivienda estable.
El alto costo de la vivienda es una de las principales causas de esta crisis, y la situación solo ha empeorado en ciudades como Los Ángeles, donde el costo de vivir supera por mucho lo que gana la gente trabajadora. Por más efectiva que sea una ciudad para ayudar a las personas a conseguir vivienda, nunca vamos a resolver este problema si no creamos sistemas para evitar que la gente pierda su hogar desde un principio. Por eso este trabajo va de la mano con nuestra sólida plataforma de vivienda. Además de la crisis general de asequibilidad, las prácticas históricas que negaron inversión y recursos a comunidades de color dejaron a ciertos vecindarios más vulnerables al desplazamiento y la gentrificación, y nuestra red de apoyo social, que es insuficiente y fragmentada, ha dejado abandonadas a muchas de las personas que más necesitan ayuda para conseguir o conservar una vivienda.
Salvo quienes tienen fortunas descomunales, casi todas las personas que viven en el distrito 11 conocen de cerca cómo el aumento del costo de vida, y sobre todo el costo de la vivienda, puede golpear duramente a cualquier hogar. En comparación con otros países económicamente desarrollados, en Estados Unidos existe muy poco apoyo social, y como resultado, muchas familias viven al día, o casi al día. Esa fragilidad económica deja a casi cualquier familia expuesta a perder su vivienda por circunstancias fuera de su control. Nuestras y nuestros residentes que perdieron sus hogares en los devastadores incendios de Palisades el año pasado conocen demasiado bien esa precariedad. Esa vulnerabilidad compartida debe estar siempre presente en cómo abordamos esta crisis. Tenemos que recurrir a la profunda compasión que vive en la gente de Los Ángeles en tiempos de crisis para enfrentar lo que varias organizaciones internacionales ya reconocen como una crisis humanitaria de personas sin hogar en nuestra ciudad.
Al elegir gastar una y otra vez en operativos de limpieza que solo producen resultados temporales, la actual concejal ha estado más dispuesta a maquillar la crisis para obtener beneficio político que a usar esos recursos para alojar permanentemente a las personas y resolver de fondo las preocupaciones de la comunidad. En lugar de seguir gastando millones de dólares para mover campamentos temporalmente, debemos invertir ese dinero en distintas opciones de vivienda, servicios sólidos, atención especializada y construcción de confianza.
VIVIENDA PARA RESOLVER LA CRISIS DE PERSONAS SIN HOGAR
Prevenir que la gente pierda su vivienda
La manera más efectiva de enfrentar esta crisis es evitar que las y los angelinos caigan en la falta de vivienda desde un principio. El número de personas sin hogar que han sido conectadas con vivienda permanente ha aumentado de manera importante en los últimos años. Pero no vemos una caída masiva en la crisis porque el avance que hace nuestro sistema para sacar gente de la falta de vivienda cada año está siendo rebasado por la cantidad de personas que siguen cayendo en ella todos los días. Tan solo en 2024, 28,000 personas sin hogar fueron conectadas con vivienda permanente en el condado de Los Ángeles, y en los últimos tres años esa cifra llegó a casi 78,000. Desde enero de 2024, se han presentado más de 100,000 avisos de desalojo ante el Departamento de Vivienda, impulsados por el aumento de la carga de renta y la crisis de asequibilidad. Si pudiéramos evitar que más personas cayeran en la falta de vivienda en Los Ángeles, y nuestro sistema siguiera alojando gente al ritmo actual, estaríamos en camino a poner fin a esta crisis en menos de cinco años.
Para saber más sobre cómo mi oficina trabajará para prevenir la falta de vivienda, consulta nuestra plataforma de Vivienda y Derechos de las Personas Inquilinas.
Construir más albergue temporal y más vivienda permanente con servicios de apoyo
Enfrentar esta crisis de manera real y permanente solo será posible si ofrecemos opciones de vivienda que de verdad sean viables para nuestras vecinas y vecinos sin hogar. La ciudad ha sido muy irresponsable al revolver lo que cuenta como “vivienda”, confundiendo refugio temporal, vivienda intermedia y vivienda estable de largo plazo. Necesitamos más vivienda temporal dentro del distrito y también más vivienda permanente con servicios de apoyo. La vivienda permanente con servicios de apoyo es vivienda profundamente asequible para personas que han vivido sin hogar por mucho tiempo, acompañada de servicios en el lugar. Aunque la vivienda permanente debe estar siempre al centro de nuestra estrategia, la vivienda transitoria también cumple una función importante como un espacio digno donde la gente puede recibir apoyo social mientras avanza hacia una solución más permanente. En el distrito 11 necesitamos todo lo anterior.
Tenemos que invertir en modelos innovadores y voluntarios de vivienda transitoria que ya han demostrado funcionar en otras partes de Los Ángeles, por ejemplo modelos como el proyecto Midvale en el CD5. Además, aunque la vivienda temporal debe estar disponible para toda persona que la quiera, ciertos grupos, incluyendo veteranos, sobrevivientes de violencia doméstica, jóvenes en transición a la adultez, jóvenes del sistema de crianza temporal, personas LGBTQ+ y personas mayores, no solo necesitan opciones de vivienda adaptadas a sus realidades, sino que también tienen más probabilidades de aceptar servicios y lograr una transición exitosa a vivienda permanente cuando esas opciones responden a sus necesidades específicas. Vamos a priorizar espacios más específicos y más solidarios con las necesidades de nuestras vecinas y vecinos más vulnerables. En Los Ángeles simplemente no hay suficientes albergues ni camas temporales adaptadas a contextos específicos.
Tenemos la oportunidad de construir sobre avances que ya existen en el distrito con albergues temporales especializados. Recientemente, una corte federal reforzó la necesidad de que el Departamento de Asuntos de Veteranos construya más de 2,500 unidades de vivienda en su campus de West Los Angeles, incluyendo 1,800 unidades permanentes y 750 temporales en nuestro distrito. Esta decisión federal y esta estrategia ya se ven como una ruta alcanzable para terminar con la falta de vivienda entre veteranos a nivel nacional. Nuestra meta es aplicar ese mismo enfoque basado en resultados a otras poblaciones altamente vulnerables y ayudarles a salir de la falta de vivienda de manera permanente.
Pero también tenemos que proteger la existencia de estas unidades frente a la voluntad política de quienes prefieren seguir pateando el problema en vez de hacer el trabajo necesario para resolver esta crisis a largo plazo. Bajo el liderazgo de la actual concejal, el Westside ha perdido camas de albergue, profundizando la crisis. El albergue Venice Bridge Home, que ofrecía camas temporales cruciales para personas adultas y jóvenes, cerró abruptamente a finales de 2024, una pérdida que la propia concejal Park reconoció, pero que no hizo ningún esfuerzo por reemplazar. Al mismo tiempo, se opuso al proyecto Venice Dell, un desarrollo de vivienda permanente con servicios de apoyo que contaba con el respaldo de la mayoría de la comunidad local y que habría generado estabilidad de largo plazo en lugar de desplazamiento temporal. El proyecto Venice Dell todavía puede avanzar en cuanto la ciudad deje de bloquearlo.
Agilizar permisos para modelos de vivienda temporal que cumplan con las mejores prácticas de diseño
Voy a invertir en modelos de vivienda temporal que prioricen privacidad, seguridad y dignidad, y que estén asociados con una mayor aceptación de servicios y mayores colocaciones en vivienda permanente. La SB 2 de California exige que las ciudades planeen y permitan albergues de emergencia y vivienda transitoria por derecho, evitando que la zonificación local o la obstrucción política bloqueen vivienda necesaria. Como concejal, voy a hacer cumplir la SB 2 y la usaré para agilizar la aprobación y construcción de albergues y vivienda temporal en el Distrito 11.
Una ruta clara hacia la vivienda permanente
Voy a exigir que todos los sitios temporales financiados por la ciudad tengan una ruta clara hacia la vivienda permanente, con navegadores de vivienda y administradores de casos que ayuden a las personas a superar obstáculos como conseguir identificaciones, avanzar hacia oportunidades de empleo y acceder a beneficios.
Construir más vivienda permanente con servicios de apoyo
La parte de esta crisis que más se ve en nuestros vecindarios muchas veces está impulsada por personas con las necesidades más complejas. Para ellas, la vivienda permanente con servicios de apoyo, es decir, vivienda de largo plazo acompañada por servicios en el lugar, es la intervención más efectiva. La inversión de Los Ángeles a través de la Proposición HHH ha demostrado que este modelo sí funciona, alojando exitosamente a personas con experiencia de falta de vivienda crónica. Por eso debemos seguir construyendo vivienda permanente con servicios de apoyo a gran escala y proteger estos proyectos de la interferencia política, porque sin vivienda permanente no hay solución permanente.
SOLUCIONES Y SERVICIOS PARA LA SITUACIÓN EN LAS CALLES
Atender la situación de personas en las calles, no más atajos
La solución actual del distrito se ha enfocado en desplazar y criminalizar a las personas sin hogar en vez de resolver el problema de fondo. En la práctica, eso significa que la ciudad responde a la falta de vivienda visible levantando campamentos mediante operativos o forzando a la gente a irse al designar áreas como zonas 41.18. La Sección 41.18 del Código Municipal de Los Ángeles prohíbe acampar, sentarse o guardar pertenencias personales en espacios públicos como banquetas, calles y áreas cercanas a escuelas, parques y bibliotecas, y le permite a la ciudad retirar a las personas y sus pertenencias tras colocar un aviso. Cuando el Departamento de Saneamiento y Medio Ambiente de Los Ángeles realiza estos operativos, destruye campamentos y las pocas pertenencias que tiene la gente sin hogar, y cuando participa el LAPD, responde con arrestos, citatorios y otras acciones destructivas. Aunque las personas sin hogar representan menos del uno por ciento de la población de la ciudad, el 38 por ciento de todos los arrestos en Los Ángeles fueron de personas identificadas como sin hogar, incluyendo más del 99 por ciento de los arrestos y citatorios por infracciones, y más del 42 por ciento de todos los delitos menores.
Entre los siete pasos que los concejales deben completar antes de levantar un campamento, en ninguno se exige que a las personas se les ofrezca vivienda. La 41.18 no fue diseñada para resolver la crisis de personas sin hogar. No solo no la resuelve, sino que además termina atrasando aún más a quienes están buscando vivienda. Como resultado, la gente simplemente es movida de un lugar a otro. Cuatro de cada diez personas contactadas por LAHSA a raíz de operativos bajo la 41.18 regresaron a su campamento en un plazo no mayor de 14 días después de la colocación del aviso.
Contrario a muchas narrativas sobre la falta de vivienda, la gente que vive esta realidad sí está tratando de conseguir vivienda. La verdad incómoda es que, demasiadas veces, nuestros sistemas terminan frenando esos esfuerzos. La 41.18 es un ejemplo perfecto. Se dice que hay que obligar a la gente a aceptar vivienda, pero en realidad durante estos operativos nunca se ofrece vivienda permanente. El 94 por ciento de las personas impactadas por la 41.18 querían ser conectadas con vivienda, pero solo el 18 por ciento logró ser colocada. LAHSA ofreció referencias a albergue o vivienda en apenas el 10 por ciento de los operativos, y solo el 3 por ciento de las personas consiguió refugio o vivienda. Sin embargo, su presencia en esos operativos le da una apariencia de legitimidad a la destrucción, al permitir que funcionarios afirmen que están ofreciendo servicios de manera más amplia.
Este enfoque no solo es ineficaz, también es carísimo para las y los contribuyentes. Según el CAO, la implementación de la 41.18 durante el periodo de 18 meses comprendido entre septiembre de 2021 y diciembre de 2023 le costó a la ciudad aproximadamente $2.83 millones. De esa cantidad, $1.8 millones se fueron solamente en la creación y colocación de letreros.
Al final, nuestro enfoque actual ha sido costoso, ineficaz e inhumano. Los datos muestran que el fracaso no se debe a una falta de disposición de las personas sin hogar, sino a la incapacidad del sistema de acercarlas de manera significativa a opciones de vivienda que realmente respondan a sus necesidades y sean viables.
Atender las necesidades básicas de higiene para todas y todos
Voy a invertir en baños, regaderas y estaciones de lavado de manos en todo el distrito. El acceso al agua y a la higiene no solo es un derecho humano básico, también está comprobado que la falta de baños y estaciones de lavado genera graves riesgos de salud tanto para las personas sin hogar como para la comunidad en general. Esta infraestructura de higiene forma parte de una continuidad de cuidado diseñada para proteger la salud mientras se buscan soluciones de vivienda, no para premiar ni incentivar la falta de vivienda. Además, contar con infraestructura pública de higiene beneficia a toda la comunidad.
Limpiezas puntuales como primera respuesta para el manejo del espacio público
Vamos a priorizar limpiezas puntuales dirigidas por las propias comunidades de campamentos, que mejoren la salud y la seguridad sin desplazar a la gente. Las limpiezas puntuales son acciones rutinarias y de bajo impacto, como recoger basura alrededor de campamentos, ofrecer opciones para desechar residuos y atender riesgos inmediatos de salud. No incluyen confiscar ni destruir pertenencias personales, y en cambio abren la puerta a construir confianza y ofrecer apoyo hacia soluciones de vivienda. La evidencia muestra que estas limpiezas no punitivas son ampliamente bien recibidas por las personas sin hogar y atienden eficazmente preocupaciones sanitarias sin romper la estabilidad ni la confianza.
Usar CARE+ como una herramienta para acercar a la gente a vivienda y estabilidad
CARE+ es el programa de respuesta a campamentos más intensivo de Los Ángeles, administrado por LASAN. Cuando se creó, se pensó como una combinación de servicios profundos de saneamiento con alcance directo y apoyo para personas sin hogar. Desde entonces, CARE+ se ha convertido en un arma de doble filo. Cuando se usa a petición de los propios campamentos, puede ser el servicio que se pensó originalmente. Pero cuando se usa contra las personas sin hogar, esos operativos suelen venir acompañados de presencia policial, mal trabajo de alcance y destrucción total de lo poco que la gente tiene. Décadas de políticos pasándose la responsabilidad de manejar esta crisis han enfrentado a vecinas y vecinos entre sí sin mejorar realmente la situación. Nosotros vamos a usar CARE+ como una herramienta para responder a preocupaciones de salud pública que afectan tanto a quienes tienen vivienda como a quienes no la tienen. Tendremos diputadas y diputados de campo, así como personal dedicado a casos de personas sin hogar, respondiendo a las inquietudes de la comunidad y realizando trabajo serio de alcance en colaboración con grupos de ayuda mutua y personas sin hogar. Al adoptar este enfoque, que ya ha dado buenos resultados en un número creciente de oficinas del Concejo, vamos a construir confianza, conectar a la gente con los servicios que necesita y crear condiciones que faciliten una vivienda permanente.
Ampliar programas piloto de equipos móviles de crisis dirigidos por personal clínico
Tomando como modelo el Hollywood 2.0 del Departamento de Salud Mental y el Homeless Healthcare Collaborative de UCLA, voy a financiar programas que ofrezcan respuesta móvil de crisis las 24 horas, dirigida por personal clínico, para personas sin hogar y personas en riesgo de perder su vivienda. Estos equipos responderán a crisis de salud conductual en el lugar, bajarán tensiones y conectarán a la gente con atención y apoyo voluntario, sin involucrar a las fuerzas del orden.
Ampliar el acceso a tratamiento de uso de sustancias basado en evidencia
Voy a impulsar financiamiento suficiente para tratamiento de uso de sustancias que permita aumentar el número de clínicas, y sus horarios, que brindan medicamentos para el trastorno por uso de opioides y medicamentos para el trastorno por uso de alcohol, ampliar clínicas de bajo umbral que no exijan trámites excesivos y que ofrezcan atención el mismo día, y desplegar equipos móviles de salud o medicina de calle equipados para tratar el uso de sustancias.
PERSONAS QUE VIVEN EN SUS VEHÍCULOS
Sitios de estacionamiento seguro, dedicados y abiertos 24/7
Voy a actualizar las reglas de zonificación y los códigos municipales para permitir que personas viviendo en vehículos, incluidos RVs y no solo carros, puedan usar terrenos públicos y espacios subutilizados, evitando conflictos con usos de día y ofreciendo estabilidad a quienes hoy viven en sus vehículos.
Eliminar barreras de elegibilidad en los programas
Voy a trabajar para eliminar requisitos como identificación, seguro, registro o domicilio fijo para poder acceder a estacionamiento seguro.
Acompañar el estacionamiento seguro con servicios en el lugar
Así como en nuestro enfoque hacia los campamentos, voy a integrar manejo de casos y apoyo de navegación hacia vivienda en los sitios de estacionamiento seguro, haciendo que nuestro equipo de campo trabaje de cerca con proveedores de servicios.
USAR EL DINERO PÚBLICO CON RESPONSABILIDAD
Existe un creciente escepticismo sobre la capacidad del gobierno para ofrecer soluciones competentes y humanas a esta crisis. El mal manejo de fondos públicos por parte de malos actores, sin suficiente supervisión de personas electas, ha dañado profundamente la confianza pública. Más recientemente, auditorías de la oficina del Contralor llevaron al arresto y acusación federal de Alexander Soofer, director ejecutivo de Abundant Blessings, por presuntamente obtener $23 millones de dinero público mediante fraude. También se ha documentado ampliamente el colapso de Skid Row Housing Trust, que alguna vez fue uno de los mayores proveedores de vivienda con servicios de apoyo en el centro de Los Ángeles, como una falla de manejo financiero. A eso se suma el caso de un sitio de “safe sleep” operado por Urban Alchemy bajo contrato con la ciudad, que fue pagado como si tuviera 88 camas, cuando en realidad solo 44 estaban en funcionamiento, lo que también provocó cierres y serias dudas sobre la rendición de cuentas.
Para recuperar y reconstruir la confianza pública, debemos ofrecer total transparencia sobre todos los recursos destinados a soluciones para personas sin hogar. Lograrlo no será sencillo. El ecosistema de financiamiento de esta crisis es complicado, con recursos distribuidos tanto por agencias gubernamentales como por entidades filantrópicas, que a su vez suelen contratar a proveedores privados para prestar servicios esenciales. Eso significa que muchos proveedores combinan distintas fuentes de financiamiento para cubrir sus operaciones. Por ejemplo, el puesto de una sola persona en una organización sin fines de lucro puede depender de tres o más fuentes de financiamiento distintas.
Además, mucho del llamado “gasto en personas sin hogar” viene de dependencias de la ciudad como saneamiento, policía, control de estacionamiento y otras, por lo que ese gasto no siempre aparece claramente etiquetado como gasto para atender esta crisis. Hoy en día, los reportes de ese gasto están diseñados más para asegurar cumplimiento administrativo que para ofrecer transparencia real, es decir, no están pensados para mostrarle a la gente común de Los Ángeles cómo distintas dependencias juntan recursos para enfrentar esta crisis.
Sitios de estacionamiento seguro, dedicados y abiertos 24/7
Nuestro equipo dará seguimiento en tiempo real a los niveles de ocupación para maximizar el uso eficiente de los recursos de albergue que sí tenemos.
Crear un tablero público sobre el gasto para atender esta crisis
Trabajando de cerca con el nuevo Bureau of Homelessness Oversight dentro del Departamento de Vivienda de Los Ángeles, voy a exigir que cada dependencia de la ciudad etiquete en sus presupuestos y sistemas financieros el gasto relacionado con esta crisis, y voy a impulsar un tablero público en tiempo real que muestre el gasto total de la ciudad en esta área. Esto permitirá pasar de reportes fragmentados a una transparencia real y también demostrará la utilidad de esta nueva oficina, ayudando a convertirla en una parte permanente de cómo la ciudad supervisa este gasto, y no solo en un programa piloto temporal.
Invertir en la fuerza laboral de servicios para personas sin hogar
Al actualizar los estándares de contratación de la ciudad y colaborar con el condado en programas financiados conjuntamente, voy a promover contratos que reflejen salarios dignos, modelos de personal realistas y cargas de trabajo sostenibles para quienes están en la primera línea. Tratar con dignidad a esta fuerza laboral reducirá la rotación y mejorará los resultados para nuestras vecinas y vecinos sin hogar.